martes, 15 de abril de 2014

Simetría

Hoy leerás un texto sobre la simetría y de cómo un lado es el inverso exacto del otro si pasamos una línea central imaginaria.  Pensarás si es que esto es posible, dudarás, tratarás de olvidarlo y volverás a darle vueltas a la idea. Saldrás a la calle y te fijarás con cuidado en la gente que camina cerca de ti. Verás que aquel hombre que vende periódicos tiene una oreja más arriba que la otra y que la guapa joven de cabello amarillo tiene caído el hombro derecho. Voltearás a ver el cielo y pensarás que no puedes ver el inverso simétrico que mencionaba el texto. Seguirás caminando y verás un charco de agua en el piso, verás una imagen especular. Verás que todo lo que te rodea está ahí dentro, en ese pequeño charco de agua. Seguirás mirando hasta descubrir poco a poco que hay una imagen completa del cielo que mirabas hace unos minutos, ahí, en ese charco de agua. Pensarás, te preguntarás si esos dos lados simétricos forman parte de una misma cosa, como cada uno de los lados de un rostro. Entonces creerás que ese cielo que miraste antes era un cielo incompleto, que lo que viste era solo la mitad del cielo. Pensarás en ti y en tu simetría y en la otra parte que se refleja en el agua. Creerás que sólo has visto la mitad de ti mismo durante toda tu vida. Sentirás miedo, te sentirás desmembrado, como si de repente alguien te hubiera partido justo a la mitad. Verás que también otros espejos pueden reflejarse en ese charco de agua, uno dentro del otro, sucesivamente. Verás que estás en un mundo donde las simetrías se multiplican. Empezarás a buscar más espejos dentro del charco de agua. Empezarás a ver los reflejos de los reflejos de los reflejos. Cada vez te sentirás más roto y verás que sólo has visto partes de las cosas y que nada de lo que habías visto hasta el momento era completo. Después de leer el texto creerás temerle a los espejos.


viernes, 11 de abril de 2014

Una noche en verano un sueño

Me despierto, en un instante abro los ojos, de un salto estoy en la ventana. Ha llegado la hora. Veo la luna, el aire huele a selva, a cuerpos húmedos. Comienzo a prepararme. Aceite untado sobre todo el cuerpo, aceites de olores varios, olores antiguos. Preparo mis armas, mis ojos adquieren un nuevo brillo, es la anticipación de lo que ocurrirá. Empiezo a sentir con más fuerza su aroma, cada vez la localización la tengo más clara, he de caminar hacia el sur. Siento los músculos tensos, listos, la energía recorriendo mi cuerpo.

 Salgo, corro rápidamente, viendo a los demás que no me observan, acaso los toco un poco para que no olviden que nos hemos encontrado, los miro, mi trabajo ha sido excelente, solo bastó una vez y el recuerdo del encuentro sigue y seguirá ahí. Siento el roce de las hojas, de los troncos, el roce de los animales, su olor me inunda, me embriaga. Me detengo un poco, busco el aroma, lo encuentro y continuo, cada vez más rápido, cada vez con más certeza. Veo una ventana, ahí está ella, su aroma alumbra la casa como un resplandor que solo yo puedo ver.

Con solo pensarlo estoy en su ventana. La veo dormir, sé que será fácil. Entro en su cuerpo, caliento su piel, los dedos de sus manos se extienden y su mano se abre. Mueve la cabeza, casi despierta, pero luego cede fácilmente. Sigo recorriendo su piel, buscando el lugar preciso. Su espalda se arquea, comienza a sudar. Ahora ya no quiere despertar, se ha entregado, desea que la noche sea larga. Estoy en su sueño, el lugar donde uno puede olvidarse de sí mismo, y ella lo hace. Es una fiesta para ella y para mí. Yo sigo buscando, su vientre se eleva con suavidad, siente algo diferente en su sexo, se resiste un poco y cede. El amanecer por fin se asoma.

Salgo de ahí y recorro rápidamente el camino de regreso, pero ahora voy relajada, satisfecha. Ahora deseará, será como si estrenara cuerpo. Algo dentro de ella ha cambiado, algo que ella no intuye. Durante unos días, se sentirá un poco rara, temerá que se le note. Pero después se acostumbrará y aprenderá poco a poco. Sé que ahora despierta. Caminará siendo otra, con otro aroma, con otro ritmo, con otra conciencia y otra cadencia. Ahora está lista.

Yo dormiré de día hasta el próximo amanecer.


miércoles, 2 de abril de 2014

Hay al-Gailani

Dos hermanos en Hay al-Gailani, salen temprano de su cabaña. En ese suburbio, las casas son antiquísimas barracas en una de las zonas de  pobreza más terribles de Bagdad.
Es temprano, pero a las siete de la mañana el calor ya se ha puesto en pie y la tierra seca se levanta en rutinarios remolinos anárquicos alrededor de las barracas. Los hermanos suben a su automóvil, van a buscar trabajo, a visitar a otros familiares, a cualquier cosa. Ven a lo lejos un puesto de revisión de las tropas de la coalición y deciden no detenerse, -¡que se jodan los invasores!- dicen, y manejan sobre el alambre de púas que intenta detenerlos. Fue lo último que supieron. Dos jóvenes soldados estadounidenses, al ver el automóvil avanzar y narcotizados de impaciencia, terror, poder y fanatismo, repetidamente disparan al automóvil que comienza a arder en llamas.
El automóvil arde por media hora hasta que todo lo que podía consumir el fuego acaba de consumirse. Todo se reduce a ennegrecidos y carbonizados fragmentos de lámina, partes automotrices y humanas. Los soldados no esperan a que el automóvil termine de arder, simplemente se marchan, a no dar cuenta de lo sucedido, a desayunar, a masturbarse, a cualquier cosa.
Mientras se consume el automóvil, otros habitantes de Hay al-Gailani observan el suceso, unos intentan apagar el fuego, otros observan el fuego pensando en los hombres quemados vivos, en los marines, en sus hijos o padres muertos, en cualquier cosa. Sus ojos fijos en el fuego casi ni parpadean mientras los remolinos de aire caliente y tierra seca se confunden con el humo que sube sobre Bagdad. Después de que el fuego se apaga, intentan averiguar quiénes eran. Imposible tarea: no queda nada que pueda identificarlos, ni siquiera las placas del automóvil son visibles. A las 10:30 los restos carbonizados de los hermanos son llevados en bolsas de plástico por otros habitantes de Hay al-Gailani a la morgue del Kindi.

A solo 36 horas de la presunta muerte de Uday y Quday, hijos de Saddam Hussein, otros dos hermanos mueren juntos. Pero las fotos de sus cuerpos irreconocibles y calcinados no poblaran los diarios alrededor del mundo. 
Historia basada en hechos reales.

lunes, 24 de marzo de 2014

La decisión

Su vida transcurría pacíficamente, muy pacíficamente. Se levantaba temprano a prepararse un té y desayunar galletas, mimaba a su gato un rato y en otro rato ya era hora de comer el almuerzo y si esperaba un poco más ya era hora de ir al supermercado. Esa hora se había convertido en la parte emocionante del día: preparaba su abrigo, su paraguas, revisaba sus zapatos, los limpiaba si era necesario, tomaba su monedero, ponía mas monedas en él, revisaba que la estufa y el horno estuvieran apagados, revisaba las ventanas, los cerrojos, que la televisión estuviera apagada y entonces salía de su casa, poniendo mucha atención en dejar todos los cerrojos bien cerrados. Y caminaba hacia el supermercado, paso a pasito, entonces llegaba y tomaba una canasta pequeña donde solo ponía té, más galletas y a veces pan, queso o alguna fruta. Daba vueltas en la tienda, observaba a la gente, revisaba los productos que tuvieran etiquetas atractivas, iba a la sección de frutas y verduras y las revisaba, las olía y a veces hasta compraba alguna fruta suave cuyo aroma le hubiera llamado la atención. Las horas se le iban en la tienda y le daban una sensación de haber aprovechado el día. Sensación que se incrementaba con el cansancio que sentía al llegar a su casa donde entonces, si esperaba un poco más, el sueño llegaba.
            Pero estaba en realidad muy sola y a veces se sentía muy abandonada por su familia y sus amigos. Su hija casi no la llamaba por teléfono y solo la visitaba cada seis semanas para llevarle una caja de comida congelada que le duraba otras seis semanas. La mayoría de sus amigas habían muerto hacia algunos años. A veces se sentía tan sola que hacía varios viajes al supermercado. El ritual de salir de su casa le ayudaba a contener las lágrimas que comenzaban a llenar sus ojos.
            Y así, poco a poco, fue que fue tomando la decisión. A veces se olvidaba de ella, a veces le dedicaba largas horas y la repensaba y la volvía a pensar. Otras veces pensaba que era una tontería e intentaba olvidarse de la idea haciendo un viaje más al supermercado. Otras veces la decisión le dolía profundamente o le avergonzaba terriblemente. Pensaba en su hija, pero entonces pensaba en su vida y otra vez las lágrimas le llenaban los ojos. Hasta que por fin un día, decidió que no habría marcha atrás y que la decisión estaba tomada, pasara lo que pasara.
            Decidió también, convertir la decisión en un ritual. Se fue al salón de belleza, se arregló el pelo, las manos y hasta los pies, se compró una crema para el cuerpo, para la cara, se compró ropa nueva, unos zapatos, arregló su casa, compró unas flores. Escribió en un papel lo que había decidido, cerro el sobre y lo llevo al correo.

            Al día siguiente el diario local tendría un anuncio nuevo y un teléfono: “Straight lady 65, lives in Birkenhead area, would like to meet other lady with no ties, for friendship and shopping call on 09875632”.

martes, 18 de marzo de 2014

El loco

John fue siempre un buen hombre: centrado, trabajador, decente, buen hijo, buen amigo. Nacido y criado en Inglaterra, John jamás pensó en morir en otro lugar. De hecho, jamás pensó en ningún otro lugar. Jamás hizo caso de fotos de lugares lejanos, para el solo existía Inglaterra. Su concepto del mundo se reducía a cielos grises y lluvia, frío en invierno y un poco de sol en verano. Y John habría muerto en Inglaterra sin saber jamás del mundo si no hubiera sido porque su mejor amigo se fue a vivir a Grecia.
            De un día al otro John se encontró profundamente solo. La amistad que guardaba con aquel hombre que conocía desde su niñez era lo que le daba balance a su vida. John sintió repentinamente toda la angustia y la soledad que nunca antes había experimentado en su predecible y cómoda vida. Fue entonces cuando decidió que el también dejaría Inglaterra, así que tomó un globo terráqueo y comenzó a hacerlo girar y girar y decidió que iría al lugar donde su dedo apuntara. Por supuesto, ignoró los primeros intentos pues su dedo señalaba algún lugar en medio de algún mar. Hasta que por fin su dedo señaló tierra y bajo su dedo cayó México y en México, Veracruz. Era de esperarse que John no tuviera idea del lugar donde su dedo había caído. Tampoco tenía idea de cómo llegar allá y mucho menos que ahí se hablaba un lenguaje diferente al suyo. Pero finalmente consiguió hacerse entender en los lugares requeridos y tomó un barco y cruzó el océano atlántico.
            Y así, el inglés llego un día, cuentan las historias, a la selva veracruzana. Nunca nadie en Veracruz vio al inglés centrado y correcto que John había sido antes. Cuando llego era ya el hombre de los ojos perdidos y del hablar extraño. John fue conocido, desde siempre, como el loco.
            Pero era cierto, John para ese entonces ya estaba verdaderamente loco. No se había repuesto de la maravilla de ver tanto mar por tanto tiempo y de la angustia infinita de haberlo dejado todo. Cuando llegó a Veracruz, se encaminó al norte y sus ojos y su débil corazón no pudieron más cuando la selva apareció magnífica ante sus ojos. Fue entonces cuando John no pudo más.
            Y cuenta la historia que aquel inglés utilizó el rollo de dinero que traía en su bolsa para comprar una propiedad en medio de la selva. Entonces, bajo los ojos extrañados de la gente local, John se dedicó a construir con sus propias manos una casa.

Pero John jamás tuvo en mente una casa, lo que el construyó fue un artefacto de comunicación con la selva, fue su manera de acercarse a ella, de bailar con ella, de hablarle. Es por eso que hay escaleras que no llevan a ningún lado o que terminan en un muro cubierto por enredaderas, por eso hay columnas romanas de 20 metros en cuya parte alta hay una maceta enorme llena de helechos como queriendo parecerse a los helechos arborescentes que las rodean, por eso hay planchas de concreto levantadas aquí y allá porque John quería alcanzar a la selva que se alzaba imparable hacia las alturas, por eso hay más selva que muros y escaleras y por eso no hay techos. John amaba a esa selva y lo dio todo por ella y por eso hay fragmentos de un laberinto esparcidos por todos lados porque era la manera en que John andaba buscando lo que se le había perdido. Aun hoy se puede ver la casa del loco, como se le conoce por allá, ya medio devorada por la selva que lo enloqueció y en la que acabó por perderse.
Imagen de Christian Von Wissel.

jueves, 13 de marzo de 2014

Diminuto

Basado en hecho reales.
Del tamaño de un pulgar, paseaba aquella vida mínima por el parque. Confiado pasaba de una moronita de pan a la siguiente, inspeccionando cada una con cuidado. Parecía no darse cuenta de su vulnerabilidad, ignoraba a la gente sentada en las bancas, a los perros, a los transeúntes.
            De pronto, con su diminuta gran agilidad atravesó el pasillo que separaba a una banca de la de enfrente. Angustiados, los demás no hacíamos más que mirar a un lado luego al otro, luego a él, calculando las probabilidades de que alguien lo pisara. Nosotros preocupados y él tranquilo se dedicaba a revisar los pedazos de pan dulce y las semillas. Iba y venía, invulnerable a los pasos de los que desde tan arriba no alcanzaban a verlo. Y nosotros seguíamos mirando a un lado, luego al otro, luego a él.
Una pareja de novios se acercaba, distraídos en su felicidad, comiendo una alegría y una palanqueta, mientras que él, estaba comiendo tranquilamente, justo en la mira de los pasos de la pareja. Pasaron junto a él sin que ninguno de los tres se diera cuenta. Pero nosotros sí y sufrimos mirando a la pareja, luego a él, luego a la pareja, luego a él.
Aquella vida diminuta se regresó a seguir comiendo debajo de la banca. Tomamos un poco de café. Respiramos. La pareja de enfrente reía con la emoción de la historia épica que acabábamos de presenciar. Pero que no había terminado, de hecho apenas empezaba, porque aquel héroe diminuto se lanzó otra vez a conquistar nuevas hazañas.
Ahora era una bicicleta la que se acercaba y nosotros, mirábamos a un lado, luego al otro, luego a él, medíamos las intenciones del ciclista, las de él, las del ciclista, las de él, y nos mirábamos unos a otros. La llanta de la bicicleta pasó justo a su lado generando una taquicardia generalizada y tazas de café enfriándose. Pero él, tranquilo, no se inmutaba mientras comía una moronita de pan y restos de dulce de almendra.

Se regreso del lado donde yo estaba, a seguir buscando pedazos de buñuelo o de galleta debajo de la banca. Respiramos con tranquilidad, sonriendo nos miramos sin decir nada pero compartiendo el alivio, como si de nosotros hubiera dependido su suerte. Y como en las historias de héroes legendarios, el diminuto ratón desapareció ágilmente entre los arbustos y las flores de aquel parque, ignaro de su grandeza, dejando atrás a los testigos de la leyenda.
Foto de Janeymx1.

jueves, 27 de febrero de 2014

13 Medusa variations

Text and image by James Knight
1. Dreams
At twilight Medusa becomes a tree. Brittle branches grasp at the wind hissing through her leaves. She twists under mineral dreams.

2. Little Black Dress
Medusa queues to pay for a little black dress. Shell knock 'em dead tonight. But, fearing mirrors, shell never know how she looks in it.

3. Humdrum I
In Medusas kitchen, the kettle hisses and spits. She sits at the table, buttering toast. Her eyes are empty; her minds elsewhere.

4. Book
Medusa is turned into a book, bound in snakeskin. Left on the shelf for years, her pages yellow with age and envy. Her secret words will never be read.

5. Mermaid
Medusa swims through the starless abyss, harpoon in hand, hunting. Her eyes are pearls, her hair a crown of gaping eels.

6. Alice
He glimpses the reflection of a coil of Alices hair as she darts between still white soldiers. In the frame of a mirror, shes vulnerable.

7. Humdrum II
Medusas mother-in-law clucks over the baby, pecks his cheek. Afterwards, in the stony silence of the kitchen, Medusa plans a roast chicken.

8. TV
They sit in their millions, fixed by her stare.

9. Creation Myth
Medusa is the first monster. She hisses sweet nothings that become the sea. At night, shes mesmerised by the silver shield of the moon.

10. Cupid
Medusa meets the man of her dreams in a hall of statues. She shoots loves arrow through his heart, then caresses him until hes rock hard.

11. Humdrum III
She inspects her grey skin in the hand mirror.

12. Art
Medusa takes up sculpture. Her subject is terror. Her material: life.

13. Reflection

Lost in the Garden of Eden, Medusa chances upon what she takes to be a reflection of herself: a woman, ripe with sin, stroking a serpent.
This prose poem appears in "Head Traumas". You can buy the book here.

martes, 18 de febrero de 2014

Grandma’s eyes (13 unpleasant stories, dreamt up for the purpose of terrifying and mystifying)

Text and image by James Knight
1
She found the book at twilight in the silence of the forest. It was bound in red leather. When she opened it, the pages turned into moths and fluttered in drunken spirals, aspiring to the moon.

2
In Grandmas garden are gnomes, roses, a lovingly mown lawn. But her greenhouse is home to a thousand desperate twisted things, gasping, blind.

3
She pauses before the door to the forbidden room. The apple-shaped doorknob is warm, smooth. In her other hand: a key like a snake's tongue.

4
Grandma sips a cup of tea. A broken wolf stares at her from the prison of a picture frame.

5
The curtains of her eyelids are the forest. Denser and denser into the heart, into the wet darkness, into the house of phantoms.

6
Grandmas teeth are knives, hatchets, crenellations, the serrated canopy of the endless forest.

7
When she breaks the mirror she swoons into a long, restless sleep. Her lips turn to rose petals, her hair to snakes. Her sex becomes a seashell. Put it to your ear: listen to the mermaids murmuring in an ocean of blood.

8
Red roses proliferate in the Kingdom of the Wolf. Grandmas skull is a cave. Inside, youll hear the voices of the dead.

9
Her heart is a mirror whose surface reflects the witch, an apple, a rose bush, a broken sword.

10
In Grandmas eyes youll see a red moon, red shoes, secret flames, the howling storm. She shows her bleeding palms to the heavens.

11
Opening the door to room 13, she finds herself entering a candlelit bedroom. Her double is sitting at the dressing table, smiling at her own reflection.

12
In the Medusa coils of Grandmas floral wallpaper: the statue of a wolf.

13
An axe, a grin, a labyrinth of trees. The girl, now a woman, writes her name in blood on the mirror of the moon.
This poem belongs to the collection published as "Head Traumas" that you can buy here.

viernes, 14 de febrero de 2014

13 cyborg poets

Text and image by James Knight.
1
Lost in the Vision Matrix, J0hn Clare transmitted a distress signal designed to be audible only to himself.

2
T5 El10t ran on a complex algorithm that produced seemingly fragmentary results. However, if you run Imagewise an underlying order appears.

3
C0ler1dge suffered a non-integration glitch. His Narco Neurons were in permanent conflict with routines instigated by a Homily implant.

4
Walt Wh1tmans predilection for free verse was the consequence of a series of malfunctions in his Metrical Regulator.

5
The deadly Anne 5ext0n devoured boys, cars and prayers, blades whirring, shutter eyes snapping. Afterwards, sated, she cat-napped in a coffin.

6
When the archaeologists finally extricated the monolith from the embrace of the petrified forest, they found Tenny50n embedded in it.

7
Spinning a web of words, J0hn D0nnes Sp1der Appendage resembled an eight-fingered hand. In its nimble frenzy it misspelled dove as love.

8
Lew15 Carr0ll processed language through a series of Whimsy Filters, generating reams of dream words, realms and dream worlds.

9
W1ll1am Blake wrote Songs of Innocence after his Logic Node was shut down. Following a S1N upgrade, the Songs of Experience howled from him.

10
W0rsdsw0rths operating system crashed every time he looked at a lake, mountain or gorge. The problem was caused by oversensitive Sublimity Receptors.

11
Alexander P0pes Syllepsis Module strained his vegetables and his relations with other poets.

12
Sylv1a Plath smashed her way out of the iron foundry, Thanatos mode engaged. Later, she made the word BABY from scrap metal.

13

Hibernating in her Death Pod, Em1ly D1ck1n50n still emits little noises that some commentators claim are philosophical questions.

This poem was published in James' book "Head Traumas". You can buy it here.

viernes, 7 de febrero de 2014

"Head traumas" de James Knight

Head Traumas” es un libro que reúne poemas publicados con anterioridad por James Knight. Las versiones anteriores, todas hermosas en sí mismas, dan al lector sensaciones diferentes por las ilustraciones que contienen o por la forma en la que los poemas fueron presentados. En consecuencia, en “Head Traumas” el lector puede pasear suavemente por los diferentes estilos y formatos en los que James escribe y tener, en un solo volumen, varios de sus estimulantes poemas y poemas en prosa.

En este libro, se intercalan poemas que corresponden a los diversos proyectos de James, por ejemplo, los poemas en prosa en 13 fragmentos que, originalmente, correspondieron a 13 tuits publicados en @badbadpoet. También se incluyen poemas del Bird King (Rey Pájaro) un personaje incierto que igual nos hace reír y nos perturba y quien, en consecuencia, también es un reflejo de los dictadores y los seres despiadados.

“Head traumas”, como todo lo que escribe James, es sumergirse en un sueño: algunos poemas son conmovedores y hermosos, otros desconciertan por su gracia y otros más perturban. Todos los poemas, imágenes y palabras que James comparte persiguen al lector por días dando la sensación de que el sueño no ha terminado o de que uno ha sido maravillosamente afectado por un extraño trauma craneoencefálico.

A James le gusta revolverle a uno la mente. Esto lo consigue a través de su cuenta en tuiter como @badbadpoet y/o a través de sus diversos e inspiradores libros, los cuales pueden adquirirse aquí.


En las próximas semanas compartiré aquí algunos de mis poemas favoritos y que aparecen en su libro “Head traumas”. Mientras tanto, invito a las lectoras y lectores de estas líneas a meter la cabeza en el blog de James (aquí) para recibir una gozosa sacudida craneoencefálica.