martes, 30 de noviembre de 2010

Pequeñita


para acurrucarme en un rincón
y sentir que esta tristeza
no es tan grande

pequeñita para no llorar tanto
para extrañar menos
para sentirme menos sola

pequeñita para caminar mas
dentro de estas cuatro paredes
para encontrar hasta la más mínima razón
que se llevó mi alegría

pequeñita para encontrar el olvido
para hallar lo que perdí
donde quiera que esté.
 Fotografia de Joakim Kraemer.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Recórreme

Yo querría haber sido la distancia
que tú hubieras tenido que salvar
para llegar al punto que soñabas.
Porque me imaginaba que ese punto
lo había conquistado con mi cuerpo.
Pero ignoraba si quizás sabrías
los caminos más cortos para hallarme,
las horas más propicias para emprender la marcha,
los sitios de refugio en horas de tormenta
y la paciencia exacta para seguir mis huellas.
Y es que llegar no es todo:
las horas de la marcha son también
el modo que tenemos de querernos.
Fotografía de Sabina Dimitriu.
Poema de Ybris

martes, 16 de noviembre de 2010

Exquisito

No parece posible vivir sin una búsqueda
constante de las cosas que nos faltan,
o que, al menos, así nos lo parecen.
Nunca estamos contentos con lo nuestro,
como si envejecieran al unísono
la piel y los ropajes.
Pero aún más laborioso es elegir
aquello que queremos,
pues cualquier elección supone mil renuncias.
Lo mismo que tomar la foto de un paisaje:
limitar la belleza ilimitada
con los marcos estrechos de una parte.
Al fin, lo que elegimos
nos parece exquisito en sus comienzos.
Sólo el tiempo termina convenciéndonos
de que lo que hemos elegido es
nada más una gota de un océano:
el mar de nuestro propio inconformismo.

Poema de Ybris

lunes, 1 de noviembre de 2010

Arena arena

encontró la fuerza
arena arena
se sorprendió a sí misma
arena se enamoró de la arena

arena se permitió
ser solamente arena
arena cerró los ojos
arena se olvidó de que el cielo observa
arena fue sólo arena

arena enséñame cómo
si la vida me pone la misma prueba
arena enséñame cómo
y si no me la pone
enséñame a ser arena arena

arena no sabía
de quien se iba a enamorar
y la vida le regaló una flor
blanca como la arena

arena ayúdame arena
a saber abrir los ojos
a dejarme llevar si la arena
me toca a mí también

arena ayúdame arena
ayúdame a ver la arena
arena ayúdame a ver
que la vida es mucho más

tu que siendo sólo arena
has enseñado a tantos
tu que encontraste lo que buscabas
arena enséñame a mí también

arena enséñame cómo
arena por lo que más quieras
arena dime cómo
ser simple y suave arena

arena arena
fue sólo arena
porque tuvo la fuerza
para ser arena
arena blanca
enamorada de la arena.
Fotografía de William Garnett (1954)