viernes, 30 de septiembre de 2011

Paisaje

Los insectos atareados,
los caballos color de sol,
los burros color de nube,
las nubes, rocas enormes que no pesan
los montes como cielos desplomados,
la manada de árboles bebiendo en el arroyo
todos están dichosos en su estar,
frente a nosotros que no estamos,
comidos por la rabia, por el odio,
por el amor comidos, por la muerte.
Imagen de Jim.

martes, 20 de septiembre de 2011

Refranes

Una espiga es todo el trigo
Una pluma es un pájaro vivo y cansado
La verdad no se parte
El trueno proclama los hechos del relámpago
Una mujer soñada encarna siempre en una forma amada
El árbol dormido pronuncia verdes oráculos
El agua habla sin cesar y nunca se repite
En la balanza de unos párpados el sueño no pesa
En la balanza de una lengua que delira
Una lengua de mujer que dice si a la vida
El ave del paraíso abre las alas.
Imagen de Erika Kuhn.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Háblame del infierno


Juan Domingo Argüelles
I
Háblame del infierno,
tú que has bajado por él, por culpa del amor,
Hablemos,
y mientras conversamos,
ahuyentemos sin más, de un manotazo,
como si fueran moscas,
a los delicaditos, a los tontos de espíritu,
a los irremediables mentecatos
que escriben para el aire de la crítica;
a los que versos hacen pero no vida,
a los halagadores de la caterva
que ha sumido en la miseria a la poesía
y no sabe qué cosa es poesía,
pero cree saber qué es poesía,
y dicta l que es, pese a que nunca
ha desnudado un seno a la misteriosa.

Háblame del infierno,
de esa felicidad que, como potro negro,
se transforma en angustia
y cabalga en las sombras
del sueño al que despiertas
cubierto de sudor y enfebrecido.

Háblame del terror que no palpamos,
del miedo que fractura la columna,
de la demencia en cosa de segundos
que no pueden curar ni entender los doctores.
(Un gallo canta en la noche del alma y
hay un escalofrío que aprieta la garganta)

II
Crecen en el infierno
las flores del amor no concedido,
los deseos más íntimos
que esparcen sus esporas
y hacen brotar los hongos
de la putrefacción y el abandono.

Pero hay pieles hermosas
y senos de redonda perfección
y sexo como frutas
abiertas a la sed de la mordida.
Y es el infierno un ancho paraíso
(quien lo probó, lo sabe)
un mar en el desierto,
una astilla de sal bajo la lengua
escaldada y ardida por la miel.
Autor(a) desconocido(a). Imagen tomada de aquí.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Desesperado


De Ortega Alvarado (Tlaculinatzi)

Quiero que me oigan las tundras,
que me escuchen los guijarros,
que me conteste el desierto
mis gritos desesperados.

Que me vean los horizontes,
nomás permanezcan ciergos,
que se derrumben mis penas
en los abismos más negros
llenos de polvo y arena.

En tan terribles tinieblas
que lampérides me alumbren
en sonambúlica noche
donde el destino me hunde

¡Río, que por los valles te arrastras,
llévame contigo al mar,
quiero perderme en sus olas,
quiero volver a la nada,
quiero convertirme en sal!

¡Viento, que con tristeza suspiras,
llévame hasta los volcanes,
donde los hielos se duermen,
ya que no pude ser pira,
quiero convertirme en nieve!

¡Muerte, mi única panacea,
llévame sin que lo sienta
entre tus brazos dormido
allá donde está la muerta
que me abrazo cuando niño!
Imagen de Shrabokki tomada de aquí.