miércoles, 2 de noviembre de 2011

Amen


Que te acoja la muerte
con todos tus sueños intactos,
al retorno de una furiosa adolescencia,
al comienzo de las vacaciones que nunca te dieron,
te distinguirá la muerte con su primer aviso.
Te abrirá los ojos a sus grandes aguas,
te iniciará con su constante brisa de otro mundo.
La muerte se confundirá con tus sueños,
y en ellos reconocerá los signos
que antaño fuera dejando
como un cazador que a su regreso
reconoce sus marcas en la brecha.

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