lunes, 11 de julio de 2011

Contranatura


Para que no te viera, el tiempo
se disfrazó de polvo y cordillera.
Por volverse distancia se disfrazó de tierra,
tapó huecos con ramas (logró bosques enormes)
plantó lagunas para desanimarnos, dejó suelta
la vigilancia hambrienta del agua de los mares.

Se desplegó a todo lo largo de la historia.

Para que no te viera
el tiempo construyó ciudades.
Hizo muros de piedra,
edificó estructuras de concreto y acero,
inventó vestiduras y ropas interiores,
perpetuó (por perdernos) trazos irregulares,
glorietas, catedrales, callejones absurdos.

Pero no pudo vencer la resistencia
que le opusieron las ventanas.

Buscando los ángulos exactos,
los reflejos precisos,
a pesar de los muros, por otra geometría,
un día nos miramos fijamente
y nos reconocimos.

Y el tiempo tuvo que aceptar su derrota.
Autor(@) desconocid@.

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